martes, 2 de agosto de 2016

Seamos Adoradores


Seamos Adoradores


¿Es Adorar otra palabra para alabar?

No.

Adorar y alabar son acciones diferentes. Es un error identificar ambas como si fueran lo mismo. Se puede decir que hay alabanza cuando adoramos a Dios pero adorar es más, es mucho más.

ALABAR

Alabar es el ejercicio de celebrar, y expresar júbilo, gozo y alegría. Es una forma mayormente verbal pero puede ser visual o corporal de reconocer a Dios en forma cantada, en oraciones a viva voz y declaraciones públicas indicando la grandeza y gloria de Dios. Vean el Salmo 92:1-5. Es un ejercicio de celebración.

Dios altísimo,
¡qué bueno es poder alabarte
y cantarte himnos!
¡Qué bueno es poder alabar
tu amor y tu fidelidad!

También hay modos visuales de alabar y expresiones corporales como colocarnos de rodilla, el baile o danza representativa pueden ser expresiones de júbilo y la música entre otras. Alabamos cuando estamos activos cantando, orando, moviendo nuestros cuerpos. Tal es la naturaleza de la alabanza que al igual que todas las acciones que Dios nos pide requiere de nuestra participación activa y eficaz. 

Cuando nos congregamos a escuchar la música y disfrutar de las danzas no necesariamente estamos alabando ya que como pasivos; estamos viendo a otros alabar y somos espectadores de una alabanza  pero no estamos alabando activamente. Igual nos puede pasar al adorar, la actividad de adoración requiere participación real y efectiva.

Alabar es una de las actividades más importantes en la fe cristiana ya que nos recuerda quien es Dios y como Él se relaciona con nosotros. Sin embargo el error que cometen muchas congregaciones que desarrollan todo su culto a Dios como una celebración o fiesta para Dios y se olvidan que Dios no nos llamó solo para alabar sin para servir. Allí es donde encontramos útil el término de adorar y su significado más amplio y abarcador que alabar.

ADORAR

La palabra griega “proskuneo”, Juan. 4:24 se traduce a menudo en el nuevo testamento como "adorar"  y significa "postrarse delante" o "arrodillarse delante." Es una entrega total y sin reservas.

Servir al prójimo es adorar a Dios.
Luego tenemos la palabra, también en griego “latreuo”, Filipenses 3:3 que se refiere a servir, como si fuera un esclavo, pero servir a Dios. Lo mismo significa ministrar, es decir ministrar para Dios.


El nuevo testamento también usa la palabra “Sebonai" Mateo 15 como “temor y reverencia" lo cual me hace pensar en la obediencia y el servicio nace de adentro y no necesariamente lo que expresamos verbalmente ya que según Mateo es posible honrar a Dios falsamente porque no es de corazón y no hay verdadera obediencia. Así que no es lo que decimos con nuestra boca sino lo que hacemos con nuestras vidas el verdadero significado de adorar.

Cuando adoramos no está ausente de la alabanza ya que para adorar hay que comenzar con el reconocimiento de Dios. Lo que es y lo que significa en nuestras vidas. Pero adorar no se queda allí y que al reflexionar sobre este concepto vemos que se convierte en entrega total, obedecer y servir. No es una una emoción son acciones concretas que salen del corazón.


Esta entrega es una entrega de amor verdadero, de un amor que nos es regalado primero de parte de Dios a nosotros y luego en respuesta de parte de nosotros a Dios. Se crea una relación especial con Dios, una relación íntima, una relación de amor. En esta relación Dios nos reconoce como suyos, nos limpia, nos perdona y son capacita para servirle. Adorar es obedecer, es cumplir por amor la voluntad de Dios así que nuestra obediencia se convierte en servicio a Dios. 

¿Que servicio quiere Dios que hagamos por Él? ¿Como le vamos a servir? Dios quiere que le adoremos en espíritu y en verdad. Que desde el corazon tengamos compasión con nuestro prójimo. No necesita grandes celebraciones y continuas alabanzas. Sobre eso el Señor dijo: “Este pueblo de labios me honra; mas su corazón está lejos de mí”. 

El desea que movidos por un verdadero amor a Dios y a nuestro prójimo le sirvamos con compasión. Servimos a Dios cuando servimos al prójimo. 

El prójimo es el necesitado; es el caído y sin esperanza; es el explotado, la víctima de la injusticia de la opresión social, económica y política. Es el engañado por los valores falsos de nuestra sociedad, es el perdido en el pecado sin amor. A ese le tenemos que servir y ese servir es adorar a Dios con espíritu y verdad. 



Luego que hemos cumplido con Dios en verdadera adoración entonces podemos alabar con júbilo por que hemos cumplido la voluntad de dios.

Dios nos restaura,
David Febo

David Febo Serrano