Restaurando la Iglesia Metodista


Restaurando la Iglesia

Apuntes de elementos que afectaron el proceso de elección episcopal



Señor, 
te rogamos que restaures tu Iglesia.
Que participemos de manera real y en los negocios de tu reino.
Te pedimos por una gobernanza justa y democrática en nuestro país 
y en nuestra Iglesia.
Impacta las vidas que te conocerán y a tu pueblo que te ama.
Restaura tu Iglesia, Señor.
Amen.

Lección de un Tomate



Juan tomo el tomate y se lo mostró a Carla.
-¿Que crees?
-Se ve bien pero es solo apariencia -dijo Carla devolviendo el tomate al estante.
-¿Cómo lo sabes?
-Huélelo.
-Hmm, tienes razón, hay que verlos de cerca -dijo Juan-. Algo no huele bien.
-A tomates no huele -dijo Carla con una carcajada-. Mira, toma este. 
-Ah pero tiene manchas -se quejó Juan.

-¿Manchas?… -Carla pausó un momento y continuó-. Si, pero Dios quiere que seamos perfectos en el interior, no en las apariencias.
-Ya, no digas más. Aprendí la lección.
-Mas te vale, la última vez te pasó lo mismo y aprendiste nada.


Para cuando llegaron a la fila hablaban del evento más reciente en la Iglesia: la elección episcopal. Curiosamente no hablaron de quienes ganaron o quienes perdieron.

-Gracias a Dios que todo se acabó -dijo Juan.
-Para nada; acaba de empezar -contestó Carla.
-Déjame, que no quiero ni pensar y la verdad, no quise envolverme -dijo Juan al colocar los tomates sobre la correa.
-¿Por qué? -preguntó Carla. 

-Es que desde el principio el proceso fue tan… ruidoso. Con todo ese asunto de las nominaciones, los debates y los videos…
-¿Pero diste tu voto?
-Si.
-¿Ah, estás molesto porque perdiste?
-No perdí, de hecho, no vi a nadie perder.
-¿Estás seguro de eso? 

-Escucha, mi teoría es que, muchos, al final de todo, no nos sentimos satisfechos.
-No me digas eso, es una excusa. No es un argumento válido. Un voto libre y de conciencia no te deja insatisfecho...

De pronto se escuchó un estallido de vidrios rotos. Volteando hacia las góndolas se quedaron paralizados. Pasado un segundo, una anciana con una mano sobre su pecho se quejaba sin que nadie le prestara atención.

-Hay que susto. ¿Por que hacen las cosas tan difíciles? ¿Quien puede arreglar esto? Yo no alcanzo ella arriba. ¿Alguien va a arreglar esto? No es mi culpa que se haya caído. Hola. ¿Alguien va a hacer algo?… 
-Siete con cuarenta y nueve. ¿Tarjeta o cash? -interrumpió la cajera.

Estamos Listos


Cada acontecimiento puede ser una lección para ser aprendida o ignorada. Depende de nosotros y nosotras. Un destello nos puede dejar momentáneamente ciegos/as y no vemos lo ocurrido. Luego recuperamos la compostura y estamos listos para aprender o no. 

Ya es hora de hablar de la Elección Episcopal.


La Ensalada



-Con que te vas a comer los tomates -pregunto Carla encendiendo el mustang.
-Con aceite, vinagre y sal -dijo Juan.
-Gracioso -contestó Carla algo molesta.
-A la verdad no se; lo preparo y luego veo con que me lo como.
-¿Con una ensalada de papas?
-Mira quien es la graciosa ahora.

-¿Ves?, tienes que saber que vas a comer antes de hacer la ensalada.

Lo primero, primero. ¿Para que elegimos un/a Obispo?



La Iglesia a través de su Conferencia determina sus prioridades de programa y el rumbo que debe seguir la Iglesia. Elegimos un/a Obispo para garantizar que se cumpla con la voluntad de la Conferencia. Éste o ésta se compromete a poner en marcha o darle continuación al proyecto de la Iglesia. 

Antecedentes y Proyección al Futuro


El proceso de Elección Episcopal realmente comenzó cuando se debatían las reglas y las condiciones que regirían hace aproximadamente seis años en la conferencia general 2010. Muchas de las controversias de este evento fueron resultados de decisiones y acciones tomadas años antes.

De igual manera lo que sucederá de aquí a la próxima elección episcopal depende de lo que decidamos en la Conferencia General 2016; principalmente las enmiendas a la disciplina y a la constitución. 

De ahí la importancia de la Conferencia General 2016. Es mi opinión que esta conferencia muy bien podría ser el acontecimiento más significativo para la Iglesia Metodista de Puerto Rico en la próxima década. Esto es así por que delinea la trayectoria que ha de seguir que afecta su estado espiritual y su proyección a la comunidad.

Elementos en Juego 


Lamentablemente fueron varios los elementos que afectaron de forma negativa el proceso electoral y por ende el ánimo de la iglesia. Sin pretender ser exhaustivo podemos señalar el manejo de los delegados, el conteo de votos, la función de la Comisión de Nominación Episcopal, las declaraciones episcopales, las decisiones del Consejo Judicial y el desarrollo de la campaña política/electoral entre otras. Veamos algunas someramente.

Arrancando con el Pié Izquierdo



La selección episcopal comienza con una controversia fundamental que planteó que el párrafo 606 de la Disciplina discriminaba contra un grupo de presbíteros/as que podrían aspirar al episcopado. El planteamiento fue que este párrafo es inconstitucional por no ser fiel a la letra y no reflejar la intención de Constitución de la Iglesia Metodista. 

Algunos opinan que este asunto no se atendió adecuadamente ocasionando un sentido de incomodidad generalizado y malestar con el proceso. 

Creo que muchos estarán de acuerdo que este asunto requiere legislación para obtener una expresión que armonice la Disciplina con la Constitución y exprese de manera clara y sin ambigüedad la voluntad de la Conferencia.

El Conflicto de Intereses y El Complejo de Avestruz
         
Un conflicto de intereses tiene lugar cuando un interés interfiere o puede interferir con la capacidad de una persona u organización para actuar con objetividad.

La transparencia y la objetividad es esencial para confianza de toda la iglesia en especial en el Consejo Judicial. El conflicto de interés mancha la imagen de toda la Iglesia, sus instituciones y las acciones de éstas. 

Durante los procesos de considerar la controversia del párrafos 606 por el Concejo Judicial se cuestionó un posible conflictos de interés de parte de miembros del Concejo en sus decisiones y como afectaba la contienda episcopal. 

Es cierto que el cuestionamiento no se produjo por canales oficiales pero por su importancia para la iglesia se debió atender adecuadamente. Ignorarlo o intentar reprimirlo solo abonó a la desconfianza e incertidumbre de la Iglesia en sus instituciones.  


¿Hubo conflicto de intereses, reales, aparentes o potenciales? Tal vez, pero como oficialmente nadie se dio por enterado: no se investigó. Hicimos como el mito del avestruz, escondimos la cabeza pero se nos vio el cuerpo.

De lo que estoy claro es que se requiere legislación y un código de ética que garantice la transparencia de los procesos eclesiásticos y judiciales que evite posibles conflictos de interés.


Juzgando la Moral



La idea de definir la moralidad de por sí es una controversia social que se debate por siglos. Ciertamente deseamos que nuestro/a Obispo/a exhiba buenos principios éticos, morales y religiosos pero no es menos cierto que no tenemos una definición adecuada ni los mecanismos para evaluar la moral. Sin embargo el Libro de la Disciplina, indica que: 

“Sólo se elegirá a membresía a plena conexión a quienes sean de carácter moral incuestionable y piedad genuina, sólidos y puros en la doctrinas fundamentales del cristianismo, y fieles en el empeño de sus deberes”

Así que una vez una persona es nombrada presbítero/a significa que la Iglesia ya le reconoció estos atributos. Siendo el caso que los/las candidatos/as a Obispo son presbíteros/as es incongruente y hasta ofensivo que le pidamos que de alguna manera comprueben su moral. 

La Comisión de Nominación Episcopal pretendió evaluar el carácter moral de los candidatos/as entrevistando familiares (que a mi parecer es una intromisión indebida en la privacidad de los/las candidatos/as ) y solicitando certificados de buena conducta y estados financieros. 

Un documento no afirma ni niega la moralidad de alguien, particularmente cuando no hay un consenso sobre los criterios a usarse en la evaluación. Estos requerimiento de la Comisión surgen de una interpretación simplista de la Disciplina que hasta ahora nadie ha considerado.

Este mecanismo de evaluación es cuestionable, potencialmente injusto y peligroso para la Iglesia ya que se presta a la interpretaciones subjetivos de los supuestos hallazgos. El mismo provocó incomodidad e inquietud y contribuyó a un ambiente de tensión y malestar innecesario en la contienda episcopal.

Es imprescindible que clarifiquemos las reglas para no imponer cargas innecesarias sobre nuestros/as candidatos/as a obispo/a. Proponemos limitar la función de la Comisión a uno de facilitador, hacer recomendaciones y supervisar los procesos de elección episcopal para garantizar que se den en forma justa y democrática.

Síndrome del Huevo o la Gallina



La Comisión de Nominación Episcopal solicitó a los pre-candidatos entre otras cosas, “un plan estratégico para conocer y evaluar sus proyecciones y plan de trabajo.

En primer lugar: No le corresponde a la Comisión evaluar las estrategias del Candidato sino a la Conferencia. 

Cuando elegimos un una Obispo; elegimos una persona, no aprobamos un programa.

Segundo: El plan estratégico, las proyecciones y el plan de trabajo es tarea de toda la Iglesia incluyendo el equipo programático de la Conferencia en conjunto con el/la Obispo/a, su gabinete y otros oficiales. No hay que reinventar la rueda. 

Tercero: Lo que la Iglesia necesita saber es que cualidades posee el/la candidato/a para dirigir los esfuerzos y adelantar el proyecto de la Iglesia.

Así que fomentar un evento en donde los candidatos le “vendan” sus propuesta a la Iglesia es un sinsentido y confunde el papel de legislar con el papel de dirigir. Como el huevo y la gallina, no podemos confundir el orden de las cosas; primero la Iglesia establece las metas y luego el/a Obispo dirige el esfuerzo en lograrlas.

Una vez tengamos claro que la función episcopal según la disciplina es uno de "presidencia y supervisión", es decir de dirigir y velar; entonces podemos entender que hace falta limitar la función de la Comisión a uno de cotejo de los requisitos disciplinarios requeridos. 

La Campaña Electoral ¿Programa? ¿Cuál Programa?


Las campañas electorales no son la mejor manera de escoger un o una obispo. Pregunten a cualquiera cuales son las diferencias fundamentales entre los programas de los/las candidatos/as a ver si se acuerdan de alguno. En realidad una campaña electoral es un evento publicitario y lo que hace es manipular la imagen del/la candidato o candidata. La campaña no contribuye a la exposición de las ideas del candidato ni provee equidad al proceso.

El acercamiento tímido de conducir un evento educativo de parte de la Comisión no resolvió los graves problemas que la campaña electoral produce. 

Parece que no hubo acuerdo con las pautas de como se conduciría la campaña; si lo había, no habían los mecanismos o el ánimo para imponernos. Esto se evidenció por el gran número de actividades llevadas a cabo fuera de las programadas por la Comisión de Nominación Episcopal. Todo esto ocurre pese a que la Disciplina establece en el párrafo 606.8 que:

Para que haya justicia y equidad en la promulgación de propuestas de los\ las candidatos\as al Episcopado, la Comisión de Nominación Episcopal tendrá a su cargo todo el proceso…  Ningún candidato/a podrá iniciar un proceso fuera de lo ya establecido por la Comisión.

Creo que estarán de acuerdo conmigo que necesitamos una reforma completa de la selección episcopal. Necesitamos pautas claras y operacionales de que se permite y que no se permite y los mecanismos para garantizarlas. 

Estas pautas deben surgir de una reflexión profunda de porqué elegimos un/una obispo e implantar un sistema que garantice democracia, participación y los mecanismos que aseguren que todos/as cumplan cabalmente con las directrices.


Tu Voto es Tu Voz



¿Cuál Conferencia, Cuáles Delegados?


Es curioso qué se convoca a una Sesión Especial para la Elección Episcopal. El Libro de la Disciplina en el Párrafo 701 establece que la Conferencia General se reunirá para elegir el/la obispo por lo que me parece que no requiere una Sesión Especial como pueden observar en el mismo párrafo 703:

La Conferencia General se reunirá / cada seis (6) años para elegir el/la obispo, según establece la Constitución.


Convocar la conferencia no es una cosa casual. Cuándo y cómo se convoca es una decisión pensada por lo que provocó dudas y conjeturas de los motivos por el cuál no se siguió las directrices de la Disciplina.

Si el Obispo (quien es el que convoca ) tenía razón o no puede ser asunto de debate pero este hecho provocó malestar en unos y dudas en otros. 

¿Pero tiene consecuencias? Si, afecta los delegados laicos que son los que pueden cambiar de año en año. Cuando se convoca la Sesión Especial el Obispo interpreta que le corresponde a los delegados de la conferencia 2010 y no los actuales los que pueden votar.

Creo que una vez la Conferencia de Iglesia local elige un o una delegado como parte de su proceso normal, este es el único o la única que la puede representar. Es así porque la autoridad del o de la delegado/a emana de la iglesia local. Una vez la iglesia elige un delegado, el delegado anterior ya no representa la Iglesia. Así que no importa cuándo o cuál conferencia entra en sesión la iglesia se representa con el o la último delegado/a electo por la iglesia local. Extiendo una invitación a las iglesias locales a exigir su legítima representación.

Pareciera entonces que tanto convocar la Sesión Especial como interpretar quienes pueden votar puede incidir en negarle la representación legítima a la iglesia local como el derecho a los delegados laicos. Cuando una institución trata de controlar quienes tienen derecho a votar ya no más puede llamarse democrática.

Esto asunto creo gran incertidumbre entre los delegados laicos por lo que se que muchos querrán que se aclare este asunto por reglamento o legislación. Para poder restaurar la Iglesia y promover un bienestar es imprescindible que estas normas queden claras y no sujetos a la última conveniencia e interpretación.

Control de los Votos


Debemos garantizar a cada delegado el derecho a emitir su voto libremente. Que se cuenten todos los votos y solo los votos legítimos. Si hay 300 delegados sentados solo puede haber 300 votos, ni uno más, ni uno menos. Un proceso limpio y justo es crucial para mantener la confianza de los metodistas en su gobierno interno. 

Sucede que al contar los votos en una de las rondas habían más papeletas que delegados. Es inaceptable que hubieran varios votos más que delegados para votar. No podemos tapar nuestros ojos ante esta situación tan grave. 



No podremos restaurar la Iglesia si no comenzamos reconocemos nuestras fallas así como nosotros tenemos que reconocer nuestros pecados para poder arrepentirnos y enderezar nuestras vidas.

El comité de escrutinio perdió control de las votaciones. No sabían cuantos delegados habían en cada ronda ni de donde salieron las papeletas adicionales.

Este suceso vergonzoso tuvo un efecto de generar desconfianza en la conferencia con los delegados y toda la iglesia. Solo pensar que alguien pudiera introducir boletas o que alguien votara más de una vez para influenciar una elección es un asunto de gran tristeza y decepción. Todos perdimos. 

Para evitar esto es necesario establecer los mecanismos de control que eviten que esto vuelva a suceder. Lamentablemente, no es la primera vez que esto ocurre.

Por último, cuando se detecta una irregularidad como esta; la ronda de votos se declara nula. Si no cuadran los votos, hay que volver a votar. La mesa presidencial no se movió a restaurar la falla. No era momento para suponer que no se alteran los resultados, eso no lo sabemos ni es lo fundamental ya que lo fundamental son los valores y la honradez. 

No contamos papeletas, contamos la voluntad de los delegados y esa, en una democracia, y en nuestra iglesia, después del Señor, es sagrada.

¿Votos Nulos?



Todo el protocolo y las reglas para contar y tabular los votos tienen que estar claramente establecida y los escrutadores debidamente orientados con anterioridad a contar los votos. La mesa presidencial puede aclarar las directrices existentes en consenso pero con mucho cuidado porque en sus manos está depositada la confianza de la iglesia. 

No es función de la mesa presidencial dar instrucciones de cual voto es bueno cual no luego que los votos han sido depositados. Esto se presta a malas interpretaciones y lastima todo el proceso en ojos de la iglesia.


Fuentes confidenciales nos alertaron que se descontaron votos a un/a candidato/a porque algunos incluyeron el título de "Obispo/a" con el nombre. Sin embargo, una papeleta que expresa claramente la intención del delegado es válida y no puede declararse nulo. No habían dudas por quien votaron los delegados que así votaron, pero sus votos fueron anulados como si se los echaran al zafacón. Que decepción para esos delegados que con tanta esperanza y entusiasmo emitieron sus votos. Le fallamos como iglesia. 

Tenemos que legislar para obligar a desarrollar un protocolo que defina y clarifique todo el sistema de conteo de votos.

El Piano Roto



-Tio Juan, ¿supiste que se rompió la iglesia? Mami hablaba de eso. -dijo Susana

Juan colocó la cuchara sobre la, miró a Susana extrañado y luego Carla.

-Susana, la iglesia no está rota solo que el piano necesita arreglos. -dijo Carla con una sonrisa en los labios.
-Ese piano no suena bien Carla, ¿lo botamos y buscamos otro? -dijo Juan.
-No, aún afina, se puede restaurar.

Restaurando la Iglesia

Hechos 15:16
Después de esto volveré y restauraré la habitación de David, que estaba caída; y repararé sus ruinas, y la volveré á levantar;

El Señor quiere que seamos perfectos. Ser perfecto es un asunto de arrepentimiento, entrega  y dedicación. Esto es de nuestra parte; mas Dios, de su parte, nos hace perfectos en su amor. Sin Dios en el corazón no podemos ser perfectos.


Somos llamados/as y perfeccionados/as en el amor de Dios a través de Jesucristo. Así perfeccionados/as Dios nos convoca a servir juntos/as. Ese pueblo que responde al llamado de Dios; ese pueblo es La Iglesia.


Hechos 2:47
Alabando á Dios, y teniendo gracia con todo el pueblo. Y el Señor añadía cada día á la iglesia los que habían de ser salvos.

Nos reunimos en una casa grande donde cabíamos todos/as. Y casa grande fue el primer templo. Entre nosotros/as buscamos a uno/a que supiera leer para que nos enseñara las escrituras y así nació el/la primer/a maestro/a y el/la primer/a pastor/a.

Hechos 4:8
...Y dió dones á los hombres.

Hechos 4:11
Y él mismo dió unos, ciertamente apóstoles; y otros, profetas; y otros, evangelistas; y otros, pastores y doctores;

Habiendo muchos templos y pastores se generaron desacuerdos así que creamos reglas, normas y nombramos líderes para mantener el orden. y los/las líderes tomaron control. Así nació la Institución Eclesiástica. 


Los líderes no se ponían de acuerdo así que se separaron y así nacieron las denominaciones y las sectas. Entre ellas nació el metodismo. No es perfecta, ninguna lo es pero en ella buscamos la perfección de Dios.



La institución no es la Iglesia, no es sagrada pero la Iglesia prevalece dentro y fuera de la institución. Jesús reconoció que la Institución era imperfecta y a veces corrupta.


Lucas 19:46
Diciéndoles: Escrito está: Mi casa, casa de oración es; mas vosotros la habéis hecho cueva de ladrones.

 Aun así la visitaba y enseñaba dentro y fuera del templo.


Lucas 19:47
Y enseñaba cada día en el templo;

Jesucristo amaba al pueblo y el pueblo iba al templo. El maestro, aunque reconoció las fallas de la institución, llámese como se llame, la visitaba diariamente para llegar al pueblo. Nosotros/as hacemos lo mismo y visitamos al pueblo.

El señor nos perfeccionó en su amor y perfeccionó su Iglesia. Como un viejo piano en las manos del Señor, la ejecución es perfecta pero es nuestra tarea mantener el piano afinado.

Juan 5:14

...He aquí, has sido sanado; no peques más, porque no te venga alguna cosa peor.

 Restaurar es arreglar los desperfectos, en otras palabras procurar corregir nuestros errores como cristianos y como institución. Afinemos la iglesia metodista para que la Iglesia del Señor se fortalezca.

Volviendo al comienzo de esta artículo les dije que la Elección Episcopal era como una lección y que de ella debíamos reflexionar y aprender. 

Con preocupación y hasta dolor repasé algunas de las irregularidades que encontramos. Enumeré las consecuencias que produjo y sugerí acciones específicas que podríamos tomar para resolverlas.


Caminemos juntos

1.  Es necesario reconocer las faltas y los errores ese es el primer paso. Aún si no está de acuerdo conmigo en todo, pero si reconoce, como yo, que hay asuntos que mejorar, andamos en el mismo camino, sintiendo la misma necesidad de una restauración para nuestra Iglesia.

2.  Para ser perfeccionados hay que seguir su huella. Es decir, hay que enderezar el rumbo y anhelar ser restaurados en el Señor. 

3.  Tenemos que hacer cambios en nuestras vidas en nuestra actitud. Así para restaurar la Iglesia también hacemos un cambios de actitud. Cambiemos el juego del poder por el juego del amor. 

4.  Defendamos al débil en nuestras alrededor y en la estructura de la iglesia institucional. Rechazamos el abuso del poder restaurando al débil.

5.  Cambiamos las estructuras que no responden al plan perfecto de Dios para restaurar su iglesia. Estas son reglas, estructuras, en la disciplina y la constitución y leyes implícitas que entorpecen la restauración de Dios. Recordemos que Jesús no removió la piedra para resucitar a Lázaro sino que le pidió a los que estaban presentes que lo hicieran. Nosotros tenemos que remover las piedras para que el Señor restaure la Iglesia.

6.  Actuamos siempre por los valores que nos guían y sin miedo con confianza en el llamado de Dios. Participamos real y efectivamente en todas las instancias que el Señor nos provee. Hay que tomar conciencia de la necesidad de estar presentes y envolvernos en los asuntos del Reino.



7.  Perdonamos a todos/as pero le exigimos justicia. 

He aquí, has sido sanado; no peques más

Tengo fe y esperanza que podemos restaurar la iglesia. Los delegados laicos y ministeriales tienen ante si el futuro de la iglesia y un legado.

Hago un llamado a toda la Iglesia. Cristo es la base de la Iglesia y trabajando juntos podemos restaurarla. La podemos restaurar; con sus oraciones y participación.

 Dios le bendiga.

Restaurando la Iglesia,
David Febo Serrano

David Febo Serrano

Nota:
En ningún momento este artículo se refiere a los/as candidatos/as al episcopado o a persona alguna dentro de la Iglesia Metodista de Puerto Rico. Su preocupación es con las fallas en las estructuras, sistemas y mecanismos eclesiásticos.