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¿Y ustedes, quién dicen que soy yo? · Mateo 16:13-20 (Ep. 51)
En este Blog intentamos hacer una reflexión crítica sobre los asuntos que afectan la Iglesia, la Fe y la Comunidad. Nuestras opiniones no necesariamente representan las opiniones oficiales de las Iglesias Evangélicas en Puerto Rico. Autor: David Febo Serrano

En muchas escuelas, lugares de trabajo y en nuestras Iglesias celebramos nos todos los años, el día de la “Puertorriqueñidad”.
Decoraciones apropiadas se colocan incluyendo la bandera nacional con su triángulo azul celeste. En las iglesias la liturgia incluye cánticos con música típica y se desarrollan actividades alusivas al tema.
“Pero qué es eso de la puertorriqueñidad?
Para algunas personas esta palabra o concepto puede tener un significados impreciso. Para aclararlo me hice algunas preguntas:
¿Acaso se se trata solo de nuestras costumbres, las comidas, las artes y vestimentas tradicionales o de símbolos nacionales como la bandera; o el uso del español al estilo puertorriqueño? ¿Qué relevancia tendría si fuera así?
¿Además me pregunto por qué como comunidad de fe queremos celebrar y afirmar la puertorriqueñidad? ¿Acaso es este tema el favorito de algunos políticos y de algunas organizaciones socio/culturales? ¿Como comunidad de fe e iglesia en Puerto Rico, nos interesa la puertorriqueñidad genuinamente o es una costumbre más?
Me acerco a tema afirmando que la Puertoriqueñidad es una vivencia compartida con otros, es decir, una experiencia colectiva y de grupo que nos define y distingue del otros grupos y otras comunidades.
Esta convivencia nos permite el desarrollo de nuestro ser y éste se forja al interactuar con otros en nuestra comunidad. La comunidad nos forma a grandes rasgos pero nos permita algún nivel de desarrollo personal a la misma vez que nosotros podemos influenciar en ella y transformarla también.
Esta comunidad mayor es parte importante de nuestro entorno y tiene características socioculturales que reproduce y proyecta formando lo que podemos llamar nuestra Identidad Nacional.
La palabra puertorriqueñidad indica que es perteneciente a Puerto Rico lo que nos permite afirmar que existe una Identidad Nacional Puertorriqueña del cual somos parte y que sin ella seríamos otra cosa.
Puertorriqueñidad = Identidad Nacional Puertorriqueña.
Nuestra Identidad personal se entrelazada con esta Identidad Nacional moldeando nuestra forma de entender al mundo. Nos provee experiencias compartidas y una memoria colectiva sobre nuestra historia y cientos de años a lucha contra adversidades naturales, sociales y políticas.
No es posible hablar de Puertorriqueñidad sin conocer nuestra historia, nuestras luchas, logros y retos como Pueblo. No es posible entender quienes somos sin reconocer nuestra Identidad Nacional.
¿Podremos separar nuestra Identidad National y personal de nuestra fe cristiana? Yo creo que no.
Al acercarme a Dios reconozco que hay dos partes envueltas. Una es Dios y la otra soy yo: Yo como persona, yo como Iglesia, yo comunidad, yo como nación y yo como humanidad.
La Identidad Personal y Nacional es un concepto fundamental en la Biblia que se refiere a la naturaleza única y distintiva de una persona, un pueblo o una nación. En el contexto bíblico, la identidad está relacionada con la comprensión que tenemos de nosotros mismos y quiénes somos con relación a Dios y con los demás.
Génesis 1:27 lee: “creó Dios al hombre a su imagen”… estableciendo que tenemos una identidad que no nos separa de la creación pero nos distingue y nos conecta con Dios.
La identidad también esta atada con la pertenencia a un pueblo o una nación. Dios no solo establece vínculos con personas sino que reconoce la identidad colectiva como hizo con el Antiguo Pueblo Hebreo. Así también lo hace con el Pueblo Cristiano Puertorriqueño.
En Gálatas 2:20 el apóstol Pablo describe una nueva identidad personal y colectiva. Vivir en Cristo nos hace parte de una nueva comunidad, un nuevo pueblo; una nueva nación. En Cristo somos parte de la Iglesia y una nueva nación que busca el Reino de Dios.
Nosotros no existimos en el vacío sino que nuestro contexto nos define en gran manera. No es lo mismo ser cristiano en Alemania que ser cristiano en Puerto Rico. Tenemos valores cristianos en común con cristianos a través del mundo pero en Puerto Rico lo manifestamos de manera diferente.
Vemos y sentimos a Dios a través de los ojos de nuestra cultura e historia. La puertorriqueñidad es nuestra Identidad National y por ella tenemos una forma particular de entender y conocer y finalmente relacionarnos con Dios.
Celebremos con alegría y júbilo nuestra Identidad Nacional y nuestra puertorriqueñidad. Somos y seremos siempre cristianos a la Puertorriqueña.
Dios les continue Bendiciendo.
Autor: David Febo Serrano
Mi pequeño ser, mi niño o niña interna, tuvo un sueño. Soñó y soñé que la campaña electoral episcopal había culminado. En mi sueño me encontraba en tiempo de reflexión. Tiempo para orar y meditar antes de emitir mi voto.
No soy el Dr. King, ni cerca, pero te invito a compartir mi sueño. 
"Lo que en realidad importa no son tanto las Iglesias sino el fenómeno cristiano y su función benéfica para la espiritualidad de los seres humanos."


Comenzamos asegurándonos que la iglesia pueda evaluar y considerar el mayor número de aspirantes posibles. Es importante en la democracia y más beneficioso para la iglesia que haya de una pluralidad de candidatos a la hora de elegir.
Lo que hemos hecho en el pasado es pedirle a los candidatos que desarrollen campañas electorales similares a los que hacen los partidos políticos. No culpo a los candidatos ya que ellos son víctimas del proceso. Sin Embargo, parecemos un partido político en medio de unas primarias.
8. Crea una falsa imagen.![]() |
| "Creo que la teología ha evolucionado sin alterar el eje central ni la base de la misma." |
Me impactó mucho saber que,
nuevamente según este estudio, lo que las personas no cristianas esperan de
nosotros, los que sí nos identificamos como cristianos, son: apertura,
honestidad e igualdad. Esperan que
reconozcamos que ambos, ellos y nosotros, somos hijos e hijas de Dios y de este
planeta, que somos humanos todos y que el hecho de profesar una fe no nos hace
más ni menos que ellos.
Tampoco quisiera que esto que le
comparto le incomode, le moleste o le afecte.
Cada uno de nosotros establece una relación de amor profundo con Dios
basada en la intervención de Su hijo Jesucristo en nuestra vida. Creemos, todos los que hemos conocido a Dios
y que es a través de Jesús que podemos conseguir la salvación eterna. Por esto,
creo que cada relación con Dios es totalmente personal.