domingo, 30 de octubre de 2016

Martín Lutero

Martín Lutero

Las 95 tesis


Nació el 10 de noviembre de 1483 en Eisleben.

Su padre Hans (1459-1530) y su esposa Margaret, de soltera Lindemann (1459-1531), fueron agricultores y propietarios de minas.

En 1501, estudia en Erfurt con la intención de hacerse abogado. Se doctora cuatro años después.

Ingresó en el monasterio de los agustinos de Erfurt.

En 1506 profesó como monje y un año más tarde se ordenó sacerdote. En 1509 se licenció en teología y volvió a Erfurt.

En 1510 viaja a Roma en representación de siete monasterios agustinos. La mundanidad del clero romano lo indignó. En 1512 se doctoró y asumió la cátedra de teología bíblica hasta su fallecimiento.

El 31 de octubre de 1517 se convirtió en una figura pública al exponer en la puerta de la iglesia de Todos los Santos de Wittenberg sus 95 tesis o proposiciones escritas en latín contra la venta de indulgencias para la gran obra de los papas Julio II y León X: la construcción de la basílica de San Pedro en Roma. Rápidamente traducidas al alemán, consiguieron una amplia difusión.

    Las ideas básicas de la teología luterana se sintetizan en las Cinco solas:

  1. Solo Cristo: El único fundamento de la fe es Jesús.
  2. Sola gratia (La Gracia sola): Cristo es el único que puede justificarnos. Las obras, incluidos los ritos eclesiales y cualquier otro tipo de esfuerzo humano, no son la causa de la salvación del hombre.
  3. Sola Scriptura: La única fuente de revelación y norma de vida son las Sagradas Escrituras del Antiguo y Nuevo Testamento.
  4. Sola fide (sólo la fe): La fe es lo único que, mediante la gracia de Dios, nos salva.
  5. Soli Deo Gloria (sólo Gloria a Dios): Enseña que toda la gloria es sólo para Dios, puesto que la salvación sólo se lleva a cabo a través de su voluntad y acción.

Defendía sus opiniones en debates universitarios en Wittenberg y en otras ciudades, por lo que fue investigado por la Iglesia romana, determinando la condena del papa León X (15 de junio de 1520) de sus enseñanzas y su excomunión en enero de 1521. 

En abril de ese año, fue convocado ante el emperador Carlos V en la Dieta de Worms, pidiéndosele que se retractase ante las autoridades seculares y eclesiásticas allí reunidas. Se negó asegurando que para hacerlo tendrían que convencerlo con las Escrituras y la razón. El emperador lo condenó, pero el elector Federico el Sabio lo recluyó en su castillo (Wartburg), donde emprendió su traducción del Nuevo Testamento del original griego al alemán.

Los desórdenes provocados en Wittenberg por sus seguidores lo obligaron a volver a la ciudad en marzo de 1521. Se vio implicado en la guerra de los campesinos (1524-1526). Tomás Munzer (fundador de la secta de los anabaptistas) basaba sus demandas en los escritos de Lutero y aunque éste apoyó muchas de sus aspiraciones políticas, consideró falsos sus argumentos teológicos. 

Tomó una postura totalmente contraria a los campesinos. A pesar de que las peticiones de estos eran de sentido común: derecho a coger leña de los bosques, abolición de la servidumbre, reducción de los impuestos, cese de los castigos arbitrarios, etc. Se puso del lado de las autoridades escribiendo un duro alegato Contra las hordas asesinas y ladronas de campesinos.

Contrajo matrimonio el 27 de junio de 1525 con Catalina de Bora, una antigua monja, que se convirtió en su colaboradora. Lutero tuvo con ella tres hijas y tres hijos nacidos en Wittenberg: Johannes (1526-1575), Elisabeth (1527-1528), Magdalena (1529-1542), Martin (1531-1565), Paul (1533-1593) y Margarete (1534-1570).

Después de articular su teología básica en sus primeros escritos -De la libertad cristiana (1519), A la nobleza cristiana de la nación alemana (1520), El cautiverio babilónico de la Iglesia (1520), De la esclavitud del arbitrio (1525)- publicó su libro más famoso, Pequeño catecismo (1529) donde expone la teología de la Reforma evangélica comentando brevemente, en forma de preguntas y respuestas, los Diez Mandamientos, el Credo apostólico, el padrenuestro, el bautismo y la eucaristía.

Al prohibírsele asistir a la Dieta de Augsburgo, delegó la defensa de los reformadores, formulada en la Confesión de Augsburgo (1530), en su amigo el humanista Felipe Melanchthon (Felipe Schwarzerd). En 1532 se publicó su traducción del original hebreo del Nuevo Testamento.

Martín Lutero falleció el 18 de febrero de 1546 en Eisleben.

Tomado de varias fuentes

sábado, 15 de octubre de 2016

lunes, 19 de septiembre de 2016

Esperanza y Restauración

La Esperanza en la Restauración


Jeremías 31:13
Las jóvenes danzarán de alegría y los hombres
 —jóvenes y viejos— se unirán a la celebración. 
Convertiré su duelo en alegría.
Los consolaré y cambiaré su aflicción en regocijo.

Al despertar cada mañana nos encontramos con un nuevo reto. Un día aunque lleno de incertidumbres; también es un día lleno de una esperanza en la restauración en Dios.

La vida nos reta con sus problemas y dificultades y si no fuera así quizás no tendría sentido vivirla. No puedo imaginarme una vida simplemente repitiendo los movimientos del día anterior. Ese reto que nos trae la vida es lo que nos mantiene fuertes, ese reto es lo que nos mantiene vivos, ese reto es lo que le da sentido a la vida. 

El despertar cada mañana es una invitación a vencer y a la victoria. Que alegría cuando vencemos. No querrás perderte esa bendición. Démosle gracias a Dios por las dificultades porque son las dificultades, los retos que Dios nos regala para crecer. 

También la vida tiene sus incertidumbres porque no conocemos todas las cosas. Realmente podemos enfrentar esas incertidumbres cuando entendamos que lo importante no es lo que se esconde al final del camino sino lo que encontramos a través del camino.

Necesitamos restauración para nuestras vidas y nuestra iglesia para que nadie tenga que comprometer su persona, sus ideas, su teología, sus sueños – por temor a perder su posición, seguridad salarial, a ofender a esos que le pagan o a los que definen donde van a servir, por alcanzar una posición, por la imagen, por el poder o por el dinero. 

Para combatir la incertidumbre tenemos el más grande de los recursos: la esperanza y la restauración. La excitante espera de un mundo restaurado; de un mundo perfecto. El encuentro con Dios aquí y ahora es lo que le da sentido al encuentro con Dios en el más allá. Vivir la vida llena de retos e incertidumbres es un gozo porque conocemos que la victoria es nuestra y nada ni nadie nos lo va a quitar. 

Gracias Señor por los retos, las incertidumbres y porque nos has prometida una restauración plena.


Por: David Febo Serrano

David Febo Serrano